 Colin Briggs (Clive Owen) es un hombre que ha renunciado a la vida. Hacia el final de una larga condena por asesinato, le trasladan al centro penitenciario de mínima seguridad de Edgefield, una cárcel de régimen abierto. Durante su estancia allí, Colin conoce a Fergus Wilks (David Kelly), un excéntrico vividor que ha llegado a la conclusión de que acabará los días que le quedan de vida confinado en la cárcel.
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